Aprender a hablar delante de la cámara

Aprender a hablar delante de la cámara

¿Cuánto talento hay desaprovechado en el mercado? ¿Cuántos músicos, artistas o comunicadores podrían alcanzar más potencial si no fuera por sus propias limitaciones? A veces no solo importa el contenido, también importa el continente. ¿Qué significa eso? Pues que a veces no solo importa qué dices sino el cómo lo dices. 

A veces en el mercado no triunfa el más talentoso, a veces termina triunfando el que se vende a sí mismo mejor. ¿Eso implica ser un farsante? Al contrario: implica comprender las claves de la comunicación clara y persuasiva.

De poco te sirve tener un gran conocimiento sobre una materia si delante de la cámara te muestras dubitativo, tu lenguaje corporal no inspira confianza, si tu voz no tiene el volumen o la dinámica suficiente… En muchas ocasiones nos hemos encontrado con personas con un gran talento desaprovechado. Personas que son expertas en su materia que no tienen la consciencia suficiente para comunicar de manera efectiva y motivadora. Realmente es una pena porque tanto él como la audiencia no conseguirán conectar y el resultado nunca será satisfactorio. Si el propósito del comunicador es el de llegar a grandes masas de gente y vender mucho, desafortunadamente no lo podrá conseguir.

Estos “tics”, dejes o preconcepciones son difíciles de cambiar, pero lógicamente no es imposible. Sencillamente te tienes que dejar asesorar y lanzarte al vacío. Lo creas o no, cuando hablas delante de la cámara, tienes que actuar. Tienes que crear un personaje. Tienes que convertirte en tu “yo comunicador”. Si tu “yo normal” es tímido, introvertido, reservado o extravagante, debes tomar consciencia de que no puedes ni debes transmitir estos valores delante de la cámara. Este ejercicio de transformación no es técnico, sino que se trata de un cambio de chip.

Cuando vas a hablar delante de la cámara, lo mejor que puedes hacer es clavar tus pies en el suelo de manera firme, tener consciencia de tu caja torácica y de proyectar un buen chorro de voz. Tus brazos deben moverse mientras te expresas, tu voz debe modularse, aportando énfasis a tus palabras. Debes utilizar el silencio, mostrar autoconfianza y finalmente debes tener una cara relajada que emana alegría y pasión por lo que estás hablando. Lo creas o no, si no utilizas estos trucos, el espectador desconectará, no le interesarás, no despertarás confianza.

Si todo esto te parece complejo, te animo a que te lo tomes con calma y que empieces a practicar tú solo en casa, delante del espejo o delante de la webcam. Cuando te veas a ti mismo hablando a cámara, ¡te sorprenderás de tu propio potencial como comunicador!

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